26 de octubre 2023

Javier Bond

Agente secreto en Vonfire

Competencia y colaboración:
cómo combinarlas para hacer crecer a tu equipo

A la hora de potenciar el rendimiento y la productividad, existen los del “team competencia interna” y también sus archirrivales, los del “team colaboración en la oficina”. Pero, ¿por qué no aprovechar los beneficios de ambos?

Tips para encontrar el equilibrio, tal como hacían los elefantes que se balanceaban sobre la tela de una araña.

Llegan antes que los encargados abran la oficina y se quedan hasta que los echan, porque no quieren que nadie les saque ventaja. Si hace falta, acuden hasta con 40° de fiebre, una manta y una bolsa de agua caliente en los pies. Sus teclados tienen tres capas de migas porque almuerzan mientras siguen trabajando y no toman líquido para evitar tener que pararse e ir al baño. ¡Son los empleados súper competitivos!

Aquellos que no soportan perder ni en una partida de cartas. Contar con algunos de ellos en la empresa puede resultar positivo porque elevan la vara. Sin embargo, la competitividad no debe excederse y dejar de lado la colaboración entre compañeros, ¡porque no hay que olvidar que los verdaderos rivales son las otras empresas!

Competencia interna: por qué sí y por qué no

Muchas compañías incentivan la competencia entre sus empleados, sobre todo en el área de ventas, y esto de por sí no es una mala práctica. En el popular libro “Top Dog: The Science of Winning and Losing”, sus autores afirman mediante diferentes estudios que un 50% de las personas se beneficia de la competencia, mientras que sólo un 25% resulta debilitada. Aseguran que la principal ventaja radica en promover un mayor esfuerzo por hacerlo mejor, lo que conduce a mejores resultados para el equipo y la empresa.

 

Además, la competencia favorece la innovación, al animar a las personas a buscar nuevas formas de ganar, para lo cual desarrollan otros procesos o utilizan nueva tecnología. Por otro lado, empuja a salir de la zona de confort para sobresalir en otras áreas de trabajo.

 

Finalmente, la comparación con colegas ayuda al colaborador a buscar superarse a sí mismo y al resto. Es decir, evita que se imponga la relajación en la oficina, que puede derivar en resultados mediocres.

 

Pero “no todo lo que brilla es oro”, dijo un vendedor de velas. El riesgo es caer en una sobrecompetencia interna, la cual resulta negativa porque provoca más estrés entre colaboradores, malas relaciones, pérdida de confianza, menor diversidad, caída de la inclusión y de la posibilidad de aprendizaje.

 

En síntesis, ocasiona un gran desgaste que lleva a que no pueda sostenerse indefinidamente en el tiempo. De hecho, el 86% de empleados y ejecutivos consideran a la mala comunicación y la falta de colaboración como la principal causa de los fracasos en los lugares de trabajo.

Colaboración en la oficina

¿Cuál es la alternativa? La colaboración. Y no se trata simplemente de alcanzarle la abrochadora al compañero, sino de compartir conocimientos, complementarse, entregar feedback, entre otras iniciativas que implican alinearse en torno a objetivos comunes.

 

Una encuesta de McKenzie reveló que la implementación de una mejor comunicación y colaboración a través de tecnologías sociales podría aumentar la productividad de los trabajadores entre un 20 y un 25%. Además la capacidad de colaborar aumenta la lealtad en un 33%, e incrementa el sentido de pertenencia en un 54%, de acuerdo a un estudio de The Economist.

 

Una organización alineada, que logre retener a sus mejores talentos, los mantenga comprometidos y que fomente un intercambio de conocimientos tiene el doble de posibilidades de superar a su competencia, así como también reduce en un 60% la probabilidad de ver una disminución de la rentabilidad con el tiempo, según Deloitte.

 

Y aunque no está demostrado científicamente, ¡hay indicios que demuestran que bajarle el tono a la competencia interna reduce sustancialmente la cantidad de migas sobre el teclado, al fomentar almuerzos más civilizados!

Hacia una competencia sana y colaborativa

¿Entonces hay que desterrar por completo la competencia? No tan rápido. La clave está en lograr un equilibrio, como hacían los elefantes que se balanceaban sobre la tela de una araña. Y no, cantar la canción infantil no servirá de mucho. Pero en cambio puedes probar con estas alternativas:

 

  • Elaborar un ranking con los colaboradores más destacados: mostrar una tabla de clasificación estimula la competencia amistosa, lo que aumenta la motivación y anima a las personas a pensar de forma innovadora para figurar entre los distinguidos.
  • Fijar desafíos grupales: competir en equipos por objetivos compartidos fomenta la colaboración y la competencia, otorga la oportunidad de intercambiar ideas, explorar diferentes soluciones y enfoques, y de desarrollar habilidades interpersonales.
  • Formar equipos rotativos: la colaboración cruzada entre departamentos permite compartir conocimientos y aprender de las fortalezas de los demás.
  • Dar reconocimientos: se aconseja destacar no sólo a los mejores, sino también a los que demuestran una mejora significativa en el proceso. Esto fomenta una mentalidad de crecimiento y anima a todos a colaborar para mejorar sus habilidades.
  • Compartir comentarios: cultivan una cultura de aprendizaje y mejora continua. No obstante, esta estrategia sólo será exitosa si se adopta un esquema de comentarios constructivo y solidario.
  • Consultar a Vonfire: somos expertos en fortalecer conexiones humanas en equipos, tanto presenciales, híbridos como remotos, a través de la gamificación. De forma descontracturada, apelando al humor, la sorpresa y el storytelling, impulsamos de manera sostenible la motivación, la integración y el sentido de pertenencia.

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