1 de febrero 2024

Javier Bond

Agente secreto en Vonfire

Sólo 1 de cada 4 argentinos es feliz con su trabajo: tips para mejorar el clima laboral

Los otros tres acuden a la oficina con menos ganas que un perrito al veterinario, lo que se traduce en baja productividad. Por qué la gamificación puede ayudar a mejorar el ambiente de trabajo y cómo hacerlo.

 ¿Sabías que solo uno de cada cuatro argentinos es feliz con su empleo? De acuerdo con el último relevamiento de Randstad, los otros tres acuden a la oficina con menos ganas que un perrito al veterinario.

Claro que las consecuencias de esto son gravosas. 

 

No se trata sólo de ver a un equipo con más cara de malo que los All Blacks haciendo el Haka antes de un partido. El malestar laboral se traduce en menor rendimiento individual y grupal, caída de la productividad y pérdida de talento.

Pasos para generar un buen clima laboral

¿Cómo se puede corregir esto? Habría que evaluar las razones de cada caso. Claro que una mejora salarial podría ayudar. De hecho, no conozco a nadie que se haya negado a recibir un aumento. No obstante, eso podría servir por un tiempo.

 

Y además siempre está el riesgo de que un competidor pague más y se lleve al profesional. Sin embargo, aquí vale citar a un filósofo como Homero Simpson: “Puedes tener todo el dinero del mundo, pero hay algo que jamás podrás comprar… un dinosaurio”.

 

Pues bien, hay otra cosa que no podés comprar y es el buen clima laboral. Esto es porque el buen clima no se impone, se construye. Y como en cualquier construcción, para eso necesitás ladrillos (a menos que estés construyendo un iglú, algo no muy recomendable con estas temperaturas veraniegas).

La gamificación te ayuda a mejorar el bienestar en el trabajo

Los juegos podrían ser esos resistentes ladrillos sobre los que levantar un equipo fuerte como el de los All Blacks, pero contento como tortuga en carrera de caracoles. Estos son algunos de los beneficios de aplicar juegos en el trabajo:

 

Mayor motivación y compromiso: si tu trabajo te permite jugar, ¿quién no querría participar?

 

Mejora del rendimiento y productividad: más motivación se traduce en mayor esfuerzo y por ende en mejores resultados.

 

Desarrollo de habilidades y aprendizaje: los juegos son como los hongos en el Mario Bros. Te ayudan a crecer y a alcanzar nuevos objetivos.

 

Fomento de colaboración y trabajo en equipo: Mario necesita de Luigi y de otros personajes para rescatar a la princesa. ¡Sin equipo, pierdes todas las vidas!

 

Reducción del estrés: más sonrisas, mejor trabajo.

 

Mayor retención: ¿Acaso alguno de los amigos de Friends quería irse del Central Perk de Gunther? Esto es más o menos lo mismo. ¿Quién querría abandonar un trabajo en el que se siente parte de un grupo de amigos?

 

Mejora de la cultura organizacional: los juegos pueden generar una sensación de camaradería y diversión en el lugar de trabajo, lo que contribuye a generar un ambiente más positivo, colaborativo, orientado al logro y dinámico.

Consejos para implementar la gamificación con éxito

Definir los objetivos: primero, determiná qué es lo que quieres lograr. Si es más alegría, menos malhumor, y un toque de productividad, ya tenés algo por dónde empezar.

 

Identificar los elementos de juego: ¿qué hace que un juego sea emocionante? Desafíos, niveles, recompensas… ¡y no estoy hablando otra vez de Mario Bros! Todos esos ingredientes mágicos también los podés aplicar en el trabajo.

 

Diseñar actividades y programas: ¿qué tal una competición sana entre departamentos? O tal vez desafíos de resolución de problemas en equipo. Las opciones son tan amplias como las excusas para no ir al gimnasio. “¡Mi perro se comió la rutina!”.

 

Proporcionar retroalimentación constante: como cuando tu mamá te decía si estabas haciendo las cosas bien o no, pero en el trabajo. ¡Sí, aunque ya estés grandecito, seguís necesitando que te den ese feedback!

Establecer recompensas significativas: no se trata de sólo un “¡bien hecho!” virtual. Hablamos de cosas que realmente motiven, como días libres, bonos, un puesto más cerca de la ventana…

 

Promover la participación y la competencia sana: todos a participar, desde el más serio hasta el que tiene menos vergüenza que el fan de Wanda. ¡Que no se quede nadie sin su dosis de diversión en el trabajo!

Evaluar y ajustar: y si no funciona como se esperaba, se revisa y se cambia. Lo bueno es que en esta partida, ¡nadie pierde!

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