23 de noviembre 2023

Agente secreto en Vonfire
¿Te imaginas a Mark Zuckerberg yendo al supermercado un martes porque ese día tiene descuento con la tarjeta de crédito de su banco? ¿Y a Elon Musk corriendo para evitar que se termine el happy hour de cerveza de su bar favorito? Probablemente no porque sabemos bien que ninguno de los dos tiene problemas para llegar a fin de mes. Tampoco lo tiene la gran mayoría de sus colaboradores, y sin embargo, una encuesta interna reveló que los de Meta se sienten 15% menos valorados que hace un año.
Esto nos indica que, si bien el salario es importante, no lo es todo a la hora de determinar el bienestar laboral. Un ambiente tenso, dificultades para conciliar trabajo con vida personal o una mala organización pueden provocar que los talentos huyan de cualquier compañía en menos tiempo que el que demora El Grinch en arruinarte Navidad. Pero el mejor regalo que te podemos dar es decirte que ¡esto tiene solución! Y no hace falta calzarse el traje de Papá Noel y repartir regalos, sino diagramar un esquema de incentivos laborales acorde a tu organización.
Los incentivos laborales son aportes no económicos que constituyen lo que se denomina “salario emocional” del trabajador, y que tienen como premisa no sólo incrementar la motivación de los equipos a largo plazo y reforzar su compromiso con la empresa, sino también atraer y retener el talento en la organización. ¿Y son importantes? ¡Claro que sí! Un estudio de la consultora argentina Savvy y la Universidad Autónoma de Madrid reveló que el 85% de los profesionales considera que el principal motivo que los impulsaría a dejar sus empleos sería un mal clima laboral, incluso por encima de otras razones, como una baja remuneración (71%).
Es decir que salario e incentivos no pueden pensarse uno sin el otro, como Tom y Jerry, el Coyote y el Correcaminos, Homero y su rosquilla. La remuneración puede hacer que nuevos profesionales ingresen a la empresa, pero para mantenerlos en el tiempo comprometidos con su trabajo, es necesario combinarla con una inversión en la cultura laboral. Si esto se realiza correctamente, los beneficios -según Deloitte- pueden ser: mejora en la productividad, el rendimiento y la puntualidad, fomento al sentido de pertenencia, reducción de la rotación, atracción de mejores talentos.
Muchas empresas aplican incentivos laborales genéricos en cada una de sus sucursales alrededor del mundo, sin importar las necesidades, intereses y características del personal. Para que estos tengan éxito es fundamental conocer las expectativas y requerimientos de cada equipo de trabajo. En Vonfire podemos ayudarte con juegos a través de un esquema adaptado a tu necesidad. Más de 3000 equipos de firmas de primera línea ya los jugaron. ¡Que lo haga también el tuyo!
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