13 de septiembre 2022

Wellness ambassador - Co Founder at Vonfire
Un ambiente laboral sano tiene atributos fácilmente observables. Reconocerlos puede ser de gran ayuda para generar un entorno laboral saludable y mantenerlo con el paso del tiempo. Para que exista un entorno laboral saludable, se debe cumplir con las siguientes características:
Compromiso y participación por parte de la dirección
Es útil que los directivos tengan un gran compromiso con los valores de la organización. Para eso deberían colaborar de forma activa y dar el ejemplo. De lo contrario, el plan de acción establecido no se sostendría con el paso del tiempo. Contar con un equipo directivo o un líder comprometido y que participe activamente contagia el compromiso al resto del equipo y genera un ambiente de inclusión y motivación.
También es importante que los líderes mantengan a todos los integrantes del equipo informados. De esta manera, todos estarán al tanto del progreso y podrán contribuir con sus ideas a mejorar los procesos.
Participación de los empleados
Si los trabajadores se comprometen con las actividades llevadas a cabo y se involucran tanto en la planificación como en el desarrollo y evaluación de los proyectos, es más factible que se sientan parte y se genere un mayor reconocimiento dentro del equipo.
Pero para que esto se logre en mayor medida es conveniente escuchar a todos los integrantes y tener en cuenta sus opiniones, ideas y sugerencias, así como promover la comunicación transparente entre todos. Para eso, la circulación de información entre los miembros del equipo debería estar claramente definida. También es aconsejable que los trabajadores dispongan de algún sistema de comunicación colectiva, como sindicatos o representantes, ya que puede ayudar a mantener una comunicación más fluida.
Sostenibilidad e integración
Una vez se hayan establecido los objetivos, se haya aceptado que es un proceso de mejora continua y se haya alcanzado cierta calidad, es necesario medir todas las acciones, no solo los resultados empresariales, sino también los aspectos humanos. Comprobar que funciona y qué no, medir los procesos internos, el aprendizaje y el desarrollo profesional.
Impulsar el ambiente productivo
Para que exista un entorno productivo, se debe promover el bienestar del trabajador y facilitar el desempeño de sus tareas. Es recomendable contar con espacios tranquilos, con condiciones adecuadas para trabajar y favorecer el rendimiento laboral y el rendimiento físico y cognitivo. No solo se trata de que la empresa los cumpla, sino también que haga que se cumplan dentro de la propia organización y que sean eficaces a largo plazo. Algunos ejemplos para hacer esto posible son: reducir los ruidos, asegurarse de que cuenten con la temperatura e iluminación adecuada y evitar la presencia de elementos que causen estrés e incomodidad.
Refuerzo positivo
La retroalimentación es una poderosa herramienta de motivación y crecimiento profesional. Las críticas constructivas incentivan el compromiso e interés por mejorar. También ayuda que los trabajadores se sienten valorados cuando sus esfuerzos son compensados y reconocidos. Estos refuerzos positivos pueden ser bonificaciones, incrementos salariales o beneficios adicionales.
Oportunidades de crecimiento
Los ambientes laborales favorables promueven el crecimiento profesional y personal de sus trabajadores. El 94 % de los empleados toman en consideración sus posibilidades de crecimiento dentro de la empresa a la hora de decidir cambiar de trabajo. Mientras mayor es el interés de la organización en el avance de sus empleados, mayor es la tasa de retención. Esta preocupación se puede demostrar mediante las iniciativas de capacitación gestionadas por la empresa o actividades formativas.
Equilibrio entre la vida laboral y personal
Un entorno laboral positivo se convierte en una fuente de satisfacción personal. Las personas que se encuentran contentas en su trabajo se sienten más motivadas y consiguen equilibrar sus obligaciones con su vida personal.
Todas las personas tienen derecho a trabajar en un entorno de trabajo saludable. Desafortunadamente, estos derechos no siempre se respetan, y todavía hay muchos entornos de trabajo no saludables en el mundo. ¿Cómo saber en qué ambiente te encuentras? Acá hay unas series de diferencias:
Para crear un lugar de trabajo saludable, es importante comprender primero las diferencias entre lugares de trabajo saludables y los no saludables. Luego de detectar en qué áreas hay fallas, es más fácil corregir el error y ayudar a que todas las personas se encuentren contentas y satisfechas realizando sus tareas.
La productividad aumenta en un 25% al trabajar en espacios saludables. Por eso, cada vez más empresas incorporan a su estructura departamentos de Facility Management. El objetivo de estos departamentos es aumentar la capacidad productiva, inspiracional, creativa y de autodesarrollo. Sin olvidar el wellbeing que se centra en espacios sostenibles para el bienestar integral de los equipos.
¿Y cómo logran estos departamentos aumentar la productividad de las personas manteniendo este bienestar? Algunas formas son:
Muchas empresas creen que aumentando los salarios conseguirán aumentar la productividad de sus empleados, olvidándose de este factor clave que es el bienestar. Por eso, es muy importante tener en cuenta estos aspectos mencionados anteriormente si se desea mejorar la productividad a largo plazo y aumentar el bienestar de las personas. También es importante mencionar que los ambientes laborales sanos no surgen por generación espontánea. Son producto de la voluntad y el esfuerzo de los líderes de la organización. Por ello, las iniciativas para mejorar el entorno de trabajo deben integrarse a las metas y los valores de la empresa.
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